lunes, 13 de marzo de 2017



Gracias por cada noche a mi lado, gracias por tus vasos de sed, por cuidar cada uno de mis pasos, por ese saber que pasara lo que pasase tú siempre estarías ahí, tu sí, por proteger cada centímetro de piel.
Ya estás cerca, casi estás allí, no te preocupes más, pronto llega el descanso,  solo estar a tu lado y ver que para ti cantaron las mañanas cada día de sol, con paso firme, sereno y un pulso que no tiembla, siempre incondicional, traer tus recuerdos para construirte de nuevo como un rompecabezas imposible.
Porque tus principios eran poder y saber mirar de frente,
porque estrechabas la mano como quien abarca la vida en un solo pulso,
porque eras realmente grande, de verdad.
Nunca te irás, seguirás cada vez que mis pasos necios se entreguen al precipicio, seguirás con cada mirada que ahonde buscando siempre la verdad, seguirás en cada palabra que sueñe ir más lejos, más  allá, seguirás cada vez que las alas busquen ese espacio donde planear imposibles, seguirás detrás de cada sueño y en cada despertar, seguirás siendo lo único en mi vida que he sentido de verdad.








Y su paso siguió, como sigue todo aquello ajeno a lo que sucede a su alrededor, sin mucho sentido...
Recuerdo aquel vuelo cruel, el despegar cobarde de los buitres tras un enorme festín, ajeno al dolor de los muertos, a los jirones de piel rota....visiones que se precipitan para acabar sucediendo al borde de tu mirada.
Hacía tiempo que esperaba, que veía, que lloraba con flores todos los cuerpos, hacía tiempo que mis ojos se apretaban, soñando, desdibujando lo que siempre tuvo forma, acallando los gritos de esa realidad, lo que tú eras, sin ser yo, lo que yo soy sin ti y lo que siempre serás solo.
Y así, la realidad cantó su melodía más triste, en el sueño vaciaba  el eco de un graznido, sorda como aquel pentagrama de ficción, pero triste, sobre todo triste como el canto que nadie escucha, como el valor que nadie dio, así se fue su paso, ajeno a tanto canto sin canción.







viernes, 24 de febrero de 2017



Y cientos de pájaros alzaron el vuelo, se alejaban con un aleteo cruel y nervioso, dejaron atrás el cierzo en las cumbres, el perfil de sus montañas, el relinchar de los caballos sin dueño... Así llegó el ocaso, reflejado en su mirada..
Algo suspiró tranquilo, correcto en su camino, consciente de sus pasos, tomó aire y exhaló un sueño, tal vez un gesto, una visión, el contorno de un abrazo.
Soledad, un triste y plácido camino, a veces imposible, loco, insoportable, amado. odiado, pero imborrable. Ese contorno que te sella con un beso para encerrarte en un eterno olvido. Los recuerdos te siguen, como un perro sigue el rastro de un camino, realidad que no llega, cruel desatino.
Se hace presente la soledad, un oasis de color plata que no canta más que un sueño quebrado, que no reza más que a un Dios, construyendo altares muere a cada paso, Dios que no cree en su voluntad.
Puede ser que no sea, pudo ser lo que soñé, puede ser que no cese en el olvido, puede ser que te recuerde a cada instante, puede ser que me olvide de olvidar, puede ser que no lo merezcas. Tal vez un día soñé, tal vez un día callé, tal vez un día peleé, pero tal vez pueda encontrar el camino sin ti.

domingo, 19 de febrero de 2017